<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-22280602</id><updated>2011-07-18T18:52:19.749-05:00</updated><title type='text'>Nada importante y otras nimiedades</title><subtitle type='html'>La gran aventura de leer un blog consiste, básicamente, en que no resulte una pérdida de tiempo.
Aquí no vas a encontrar nada importante, salvo la satisfacción de tu imperiosa necesidad de rendirle culto al ocio.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://sstilo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sstilo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>SStilo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06985061272771759590</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/ScxIm3qmD3I/AAAAAAAAABw/VpfXvmco5dc/S220/yo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>9</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22280602.post-900922721789137111</id><published>2010-07-12T02:40:00.005-05:00</published><updated>2010-07-12T10:48:06.548-05:00</updated><title type='text'>El Síndrome de Superman</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;"Síndrome de Superman"&lt;/span&gt;. Así recuerdo que le llamábamos en mi primer año de la carrera de Derecho a nuestras ganas de hacer del mundo un lugar mejor. Hoy, al mirar atrás, nos reímos con amabilidad recordando aquel estoico sentimiento; algunos sonreímos por tontos, otros porque nos sentimos realistas, otros lo hacemos porque simplemente no encontramos una reacción distinta que no nos haga sentir como unos completos desalmados, como robots inertes que forman parte de la cadena de producción de una fábrica llamada mundo posmoderno. Aquello que nos salva de la quema, eso que nos permite seguir en pie y andando sin caer en la locura de la desesperación, es nuestra individualidad y nuestro círculo de confort. En nuestro ambiente, rodeados de nuestra gente, nos sentimos seguros, importantes, y le damos a nuestra vida una sensación de utilidad, de productividad que beneficia nuestro entorno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Decía Aristóteles que la familia es el núcleo de la sociedad. Yo no soy quién para dar validez a las opiniones del Sr. Aristóteles, pero ya que estoy en mi círculo de confort, les comparto que estoy completamente de acuerdo con él. Dada nuestra naturaleza –la de los seres humanos-, la familia se antoja elemental en la formación de una sociedad &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;sana, funcional y congruente&lt;/span&gt;. Es la familia, entonces, el núcleo de nuestro círculo de confort. Estoy diciendo que la sociedad en la que nos desarrollamos comprende los límites de nuestro círculo de confort, y esto puede ser tan bueno como tan sana, funcional y congruente sea esa sociedad, y viceversa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Hoy vivimos en mi país días cargados de tribulación, de violencia, de tragedias y sangre. Cuando no secuestraron al “pariente de un conocido”, robaron la tienda de “una señora que vive cerca”, el crimen organizado le cobra ‘cuotas’ al bar “de un amigo” o abrieron un nuevo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;table dance &lt;/span&gt;en plena zona residencial y el Presidente Municipal dice que “no estaba enterado”, al tiempo que toma el celular y habla con ‘quién sabe quién’ dando sólidas y autoritarias indicaciones de que se investigue de qué va ese &lt;span style="font-style: italic;"&gt;table dance &lt;/span&gt;y se tomen las medidas necesarias para que cierren el lugar cuanto antes. El “pariente de un conocido” sigue secuestrado –si no es que muerto ya-, a la “señora que vive cerca” no se le ha hecho justicia, el bar “de un amigo” sigue recibiendo sendas visitas de recolección por parte del crimen organizado y el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;table dance &lt;/span&gt;sigue abierto y funcionando tan diligente como las luces de neón que engalanan el dintel de sus columnas y anuncian a todas luces la decadencia de nuestros valores. Y yo vivo en una ciudad pequeña –lo de “ciudad” es por aquello de la vanidad local- en la que todavía puedo circular por las calles sin temor a verme involucrado en un tiroteo o ser víctima de un robo u otro acto de violencia similar. Ya me viera yo en lugares como Ciudad Juárez, donde las cosas están tan delicadas que el robo a una tienda o la apertura de un nuevo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;table dance &lt;/span&gt;son problemas de menor gravedad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Mientras todo esto sucede, gracias a la alternancia y el tan esperado arribo de la democracia a México, la Partitocracia vive días fulgurantes. Hoy más que nunca los Partidos Políticos aprovechan un sistema que, más que para el bien común, está diseñado para que esos Partidos conserven el poder. Lo único palpable que hemos ‘ganado’ al conseguir alternancia en la Silla Presidencial, es desilusión y desengaño, lo que recae inevitablemente en un sentimiento nacional depresivo. Ahora la alternancia ya no nos invita a soñar con un futuro mejor y nadie se atreve siquiera a contemplar la posibilidad de la violencia y la revolución para cambiar el rumbo, sabiendo que generar más violencia no puede ser una solución legítima ni productiva dadas las circunstancias. Resultado: tristeza apenas tolerable, desesperanza y conformismo. Nos hemos convertido en una nación ‘emo’.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Es aquí donde se extraña ese &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;“Síndrome de Superman” &lt;/span&gt;que tantos sufrimos alguna vez. No digo que los abogados sean la solución a los problemas de México. Dios nos ampare. Pero qué bien nos vendría un nuevo héroe nacional, si acaso hemos tenido alguno ya que valga la pena. Disculparán que haga de mi pesimismo algo extensivo, no sólo a mis contemporáneos, sino a todos los periodos históricos previos de este país, pero si “por sus frutos los conoceréis”, pues nuestros héroes nos han dejado, como mucho, un puñado de manzanas podridas, fueran o no buenas sus intenciones. Me duele decir esto, porque yo he conocido de primera mano a personas con auténtica madera de héroes y que han muerto en el intento o que ya dejaron de luchar, pero la realidad nos muestra que su huella no ha marcado realmente una diferencia y fue borrada mucho antes de que pudiera ser seguida por alguien más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Estos problemas que aquejan nuestro país, hace mucho ya que cruzaron los límites de nuestra sociedad, de nuestro círculo de confort. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que invadan el núcleo de tu círculo de confort? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que sea tu familia o la mía directamente afectadas por estos problemas? Decía Joaquín de Fiore, uno de los precursores del pensamiento moderno, que la historia es lineal, dividida en tres etapas, y que sólo había que esperar a que una etapa diera paso a la otra. Tampoco soy quién para restar validez a las teorías del Sr. de Fiore, pero como sigo en mi círculo de confort, los invito a no ser partícipes de sus postulados. Sentados, sólo esperando, no llegaremos a ninguna parte. La historia no es lineal, sino única y llena de variables infinitas pero, eso sí, imitable. Volvamos a nuestras raíces, retomemos nuestros valores, procuremos nuestras familias y comencemos a hacer de nuestra sociedad un círculo de confort sano, funcional y congruente. Es la única solución.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22280602-900922721789137111?l=sstilo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sstilo.blogspot.com/feeds/900922721789137111/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22280602&amp;postID=900922721789137111' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/900922721789137111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/900922721789137111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sstilo.blogspot.com/2010/07/el-sindrome-de-superman.html' title='El Síndrome de Superman'/><author><name>SStilo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06985061272771759590</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/ScxIm3qmD3I/AAAAAAAAABw/VpfXvmco5dc/S220/yo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22280602.post-6599347586241546167</id><published>2010-06-20T00:08:00.002-05:00</published><updated>2010-06-20T01:31:55.267-05:00</updated><title type='text'>De la necesidad y la NECESIDAD</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Llegó el momento de reactivar mi blog. Sí, sí. Sé que ya he dicho esto antes y que, al final, termino olvidándolo por meses (años). Para ser honesto, sería demasiado aventurado asegurarte que esta vez no será así, pero algo me dice que en esta ocasión sí seré más regular en mis publicaciones. De hecho, mi intención es por fin volverme activo en distintos blogs que traten sobre distintos temas, como videojuegos o fútbol y, tal vez, sólo tal vez, algún resbalón en un desprestigiado blog politiquero. Una vez concluido el comercial, entremos en materia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Sinceramente creo que lo que me motivó a escribir de nuevo fue la cruda y siempre presente, pero no siempre persistente, necesidad. Hay quienes hacen ejercicio hasta reventar su cuerpo; a otros les da por despertar el espíritu “fight club” y ejercitan los puñetazos en la cara (o los carazos en el puño) de otras personas; los hay quienes de súbito despiertan su lujuria y se follan lo primero que camina por su acera; ¿cómo olvidar a aquellos que se ahogan en un idilio etílico por días o semanas? Algunos incluso combinan algunas o todas las anteriores. A mí me da por escribir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Podrás decirme que hay muchas formas, no sólo una, de satisfacer esos momentos en los que sentimos la necesidad de expresarnos y desahogarnos. Si lo haces, te daré la razón. Pero una cosa es la necesidad y otra es la NECESIDAD. Recuerdo que una vez, en mis días imberbes, me quejé con vehemencia por el hambre atroz que sentía, y alguien me dijo: “niño, tú no conoces lo que es el HAMBRE”. Aquel regaño (que lo fue) me hizo reflexionar. Era cierto. Conozco el hambre, pero no el HAMBRE. Si bien he disfrutado siempre del pan en la mesa, sí que conozco la NECESIDAD. Y en nuestra única y siempre compleja individualidad, sólo tenemos una forma de paliar esa necesidad. Sí, paliar, porque de satisfacer, nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Habrá muchas causas para la necesidad, pero la reina de todas, creo yo, es la soledad de la cual tanto he escrito ya. Mi musa. La ausencia de lo que nos gusta, de aquello que anhelamos, estimamos, queremos o amamos es lo que produce ese enorme vacío que conocemos como necesidad. Hoy, como ya habrás concluido, me siento solo… y acalorado, pero ese es ya otro tema. Solo, que no deprimido. Solo, que no triste. Solo, que no derrotado. Solo, que no patético. Solo, que no desmotivado. Sólo solo, muy solo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Y, aunque considero esta soledad muy íntima y muy mía, esto se trata de paliar mi necesidad y me complace el compartirla a través de mis letras. Creo que nunca había dicho esto, tal vez porque ni yo me había dado cuenta, pero mis letras es lo que más me gusta de mí. A partir de hoy, podré responder esa incómoda pregunta de “¿Qué es lo que más te gusta de ti?”. Será una respuesta fácil, decidida, casi intuitiva.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Mi padre, uno de mis poetas favoritos, hablando de la soledad, escribió entre sus versos:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;Hagamos nuestro mundo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;Que nadie venga a nuestra fiesta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;Quizá mi compañía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;cambie el silencio negro que te envuelve,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;por un silencio gris&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;de sensaciones nuevas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;Seré yo el que te despoje de tus cardos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;Me cantarás con suavidad tus penas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;Sé tú mi compañera hasta el ocaso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;Así está bien:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;que nadie venga a nuestra fiesta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;“Así está bien: que nadie venga a nuestra fiesta”, dijo el muy valiente. Es así cómo él, mi padre, palia su necesidad. Y, a pesar de que no quiere a nadie en su fiesta con su soledad, plasmó la fiesta en un poema para que todos la vivieran con él. Irónico, paradójico. Congruente pero inverosímil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;La razón de mi sentimiento de necesidad la dejaremos para otra ocasión, tal vez. En esta ocasión, y en casi todas, escribo como un egoísta que no pretende sino la satisfacción personal, con la también egoísta intención de que alguien se identifique y disfrute con estas letras. No voy a descubrir el hilo negro, como se dice, así que no habrá conclusión contundente o sentencia tajante. Recuerda: se palia pero no se satisface.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Mejor, así, con descaro y procacidad, me despido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22280602-6599347586241546167?l=sstilo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sstilo.blogspot.com/feeds/6599347586241546167/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22280602&amp;postID=6599347586241546167' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/6599347586241546167'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/6599347586241546167'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sstilo.blogspot.com/2010/06/de-la-necesidad-y-la-necesidad.html' title='De la necesidad y la NECESIDAD'/><author><name>SStilo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06985061272771759590</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/ScxIm3qmD3I/AAAAAAAAABw/VpfXvmco5dc/S220/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22280602.post-6145943767891265570</id><published>2007-09-25T09:10:00.000-05:00</published><updated>2007-09-25T09:28:14.440-05:00</updated><title type='text'>Porque no sólo los idiotas ven fútbol...</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;        ... y para dejar las cosas bien claras.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/RvkYDfuenKI/AAAAAAAAAAM/IbDVKZOWtkI/s1600-h/Antimadridista.jpeg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/RvkYDfuenKI/AAAAAAAAAAM/IbDVKZOWtkI/s400/Antimadridista.jpeg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114145300191026338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;    No me malinterpreten, es sólo que amo al Barça y odio al Madrid (esto lo digo por aquello de la remota posibilidad de que esto pudiera llegar a ser interpretado de una manera distinta).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;    Como dato cultural, quiero agregar que a veces quisiera que el Generalísimo Franco estuviera vivo para tener aunque fuera una mínima esperanza de poder darle un buen puntapié en el trasero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;FORÇA, BARÇA!!!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22280602-6145943767891265570?l=sstilo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sstilo.blogspot.com/feeds/6145943767891265570/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22280602&amp;postID=6145943767891265570' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/6145943767891265570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/6145943767891265570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sstilo.blogspot.com/2007/09/porque-no-slo-los-idiotas-ven-ftbol.html' title='Porque no sólo los idiotas ven fútbol...'/><author><name>SStilo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06985061272771759590</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/ScxIm3qmD3I/AAAAAAAAABw/VpfXvmco5dc/S220/yo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/RvkYDfuenKI/AAAAAAAAAAM/IbDVKZOWtkI/s72-c/Antimadridista.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22280602.post-900295218404644666</id><published>2007-09-03T14:22:00.000-05:00</published><updated>2007-09-03T14:27:55.724-05:00</updated><title type='text'>El catálogo de la soledad 2</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;Seguimos pues con la segunda parte del mentado ‘Catálogo de la soledad’. Eterna promesa incumplida en tiempo, pero cumplida al fin en su realización. Veremos si todavía quedan por ahí al menos un par de ociosos(as) que, sin generarse muchas expectativas, en un espontáneo ataque de curiosidad se hayan decidido a visitar una vez más este intermitente homenaje al ocio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;Sé que antes dije que en esta segunda parte analizaríamos tipos de soledad más intensos e importantes, pero cierto es que el tema tiene mucha tela de dónde cortar y, como considero idóneo hacer de esto una experiencia gradual, progresiva, vamos a enfocarnos en ciertos tipos de soledad un poco menos intensos de lo antes pretendido, pero no por ello menos interesantes. Como aclaración final, considero prudente y justo mencionar que incluyo algunos tipos de soledad que fueron expresamente sugeridos por mis lectores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;Antes de iniciar la lectura, y si no lo has hecho ya, te aconsejo que leas la primera parte del catálogo, unas cuantas líneas más abajo en este mismo blog.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;Espero que lo disfrutes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;Empezamos con &lt;b&gt;la soledad de aquel que nunca está solo&lt;/b&gt;. No importa si es porque está guapo, porque es rico, porque con sólo parpadear le saca una carcajada al vecino o por todas estas juntas, por lo que quieras, pero este atractivo individuo siempre está rodeado de gente. Es el evidente y destacado centro de atención en las fiestas y reuniones y rara vez ha tenido la necesidad de servirse un trago él mismo. Como siempre tiene a alguien a su lado, ni siquiera sabe si él mismo se cae bien; no ha tenido una verdadera oportunidad de admirarse por guapo, rico o divertido, pero es sabedor del sentimiento ajeno y, a priori, con eso le basta y, aquí está lo malo, le sobra. Sus amigos, sus ‘no tan amigos’ y también sus ‘quién sabe quién carajos sea este wey’, siempre esperan algo de él, y eso de ‘algo’ es sólo ‘un decir’ porque, como clama el sabio y legendario Stan Lee: “con un gran poder, viene una gran responsabilidad”, y esas, mi estimado lector, son unas botas ya no grandes sino imposibles de llenar. Es una bomba de tiempo, tic, tac, tic, tac, tic, tac, ¡boom! ¡Ya no puede más!, ya no puede ser más ‘cool’ y, sin embargo, aún después del ‘¡boom!’, se siente obligado a ir &lt;i style=""&gt;in crescendo&lt;/i&gt;. Ya no le gusta ser el centro de atención, ya no quiere ser el centro de atención, pero no puede evitarlo, ya es parte de él. Es entonces cuando cae en la cuenta de que se le quiere, aprecia o admira por la idea de lo que es, y no por lo que verdaderamente es pero, lástima, es absolutamente incapaz de mostrar su verdadero ‘yo’, ya que, como nunca ha estado en compañía de él mismo, no tiene ni idea de cómo es para poder mostrarlo, por no mencionar que a eso se le aúna lo que sin duda puede llamarse un terminante pavor de hacerlo. Así de triste e insípida es su historia; siempre está rodeado de gente que acompañan a ese ‘yo’ que él conoce, pero él, tal cual es, jamás ha estado acompañado, ni siquiera por él mismo. Vaya frustración la que acompaña al colmo de los tipos de soledad, a &lt;i style=""&gt;“la soledad in fraganti”&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;Como no podían faltar los tópicos de amor o, mejor dicho, de desamor, sigamos con &lt;b&gt;la soledad de aquel al que le han roto el corazón&lt;/b&gt;. Desarrollar este tipo de soledad era algo casi ineludible. Cierto es que quien esto escribe (o sea yo, que aunque sobró aclararlo me pareció apto para el dinamismo y el simplista y desacertado humor con que me las gasto a veces) ya ha sido víctima de esas mujeres fatales, irracionales e inmisericordes que reciben el calificativo de “rompecorazones”. No me enorgullezco al admitir que he tropezado más de una vez con la misma piedra, que no con la misma mujer, y es por eso que casi quisiera evitar entrar en este tipo de soledad, pero sé y estoy consciente de que cuando decidí escribir este catálogo tendría que enfrentar muchos de mis mayores miedos. Lo cierto es que el dolor es de las mejores musas; el evidente hecho de que sigo dando vueltas alrededor de lo mismo una y otra vez sin entrar de lleno en materia es prueba irrefutable de mi falta de voluntad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;Entremos entonces en este deleznable tipo de soledad. Quiero aclarar que para evitarnos "problemas técnicos de fluidez" (lo que en realidad significa "para comodidad de este su seguro servidor") y por que se me vino en gana, utilizaré el género masculino como víctima. Estoy consciente de que hay por igual mujeres y hombres que se dedican a destrozar los corazones de aquellos(as) que somos fieles y buenos(as) con nuestras respectivas parejas (ajá), y no quiero convertir esto en una guerra de sexos, pero lamentablemente en este caso las mujeres serán las malas de la película.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;Cabizbajo y arrastrando los pies a paso lento es como más comúnmente se le ve a este concurrido personaje. Que está, por lo menos, triste, es evidente. Lo que no se ve, aunque debería, es su corazón que está a una raya de caer en lo irreparable, si no es que ha caído ya. Pasan los días y sufre, pasan los meses y se resigna, pasan los años y se acostumbra. Ya es muy tarde para él; una mujer a quién amar es lo que más quiere, pero también es a lo que más teme. El corazón tiene más memoria que el cerebro; hace como que se repara, pero en el fondo siempre deja sus heridas abiertas. Negro es el día en que por fin conoce una mujer que llena sus expectativas, de conocida ascendencia e inmejorable reputación; bueno, ¡si hasta guapa es!, y no, ni eso basta. Se los dije, el corazón tiene más memoria que el cerebro; los recuerdos, y sobre todo los malos, no se pegan sino que se embarran en él, se incrustan y a veces también se mezclan entre ellos para dar vida a algo nuevo que sólo Dios sabe qué sea y cómo se le pueda llamar, pero que seguro no es nada bueno. ¡Ay de Laurita! (ah, sí, es que la bien reputada se llama Laura) Ella ni vela tiene en el entierro y hasta de rebote le tocó sufrir la desventura de que en alguna parte del mundo y en algún momento específico existiera una mujer muy parecida a ella, pero fatal, irracional e inmisericorde. A nuestro escéptico compañero se le acaban las opciones y le sobran los años. Sigue y seguirá solo. Como dice la canción: “solo voy con mi pena, sola va mi condena”. Ya ni Laurita lo extraña y aquella mujer fatal hoy está casada, tiene dos hijos preciosos y una casa de dos pisos y cuatro recámaras con una cochera enorme en la que no le caben sus carros y, sobra decirlo, tampoco le guarda en su memoria, ni siquiera en la del corazón. Esta es &lt;i style=""&gt;“la soledad fatal, irracional e inmisericorde”&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:&amp;quot;;" &gt;Seguramente después de leer el anterior tipo de soledad, tú, mi estimado lector, te has quedado con sed de sangre y justicia, por lo que te propongo que hagamos, aquí y ahora, pedazos a aquellos que sufren &lt;b&gt;la soledad del rompecorazones&lt;/b&gt;. En este caso, para balancear un poco las cosas y porque se me vino en gana (sí, otra vez), se cambiarán los papeles y será el hombre quien hará las veces de villano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;Todos lo conocemos ya. El típico Don Juan, siempre con un as bajo la manga que hace que todas, más temprano que tarde, caigan. Este casanova es tan suertudo que, aún y cuando es por todos conocido que tiene el corazón dividido en condominios en los que todas caben, las indefensas mujeres siguen convirtiéndose en presas de sus encantos a tal extremo que algunas llegan al cinismo de "peleárselo". A nuestro implacable conquistador le sobran las admiradoras, y le falta el tiempo para atenderlas a todas como las reinas que son. Hay que ver que darle a cada una su respectivo condominio del corazón tiene su mérito, ya que cuesta tiempo y dinero, pero para su buena suerte no se requiere mucha imaginación pues, como cada una tiene la llave de su exclusivo compartimento habitacional, fácilmente puede aplicar el mismo arte amoroso con una, después con otra, luego con otra y así hasta agotar existencias. No sé si puedas llegar a creer esto, pero llega el momento en el que conquistar y seducir mujeres se convierte en una obligación más que en una diversión. Hay días que, a falta de palabras más crudas y vulgares, ni se le antoja. Así como se lee, así como suena. Pero él ni siquiera se detiene a pensar en ello; ni siquiera se pregunta el por qué o para qué lo hace. Es como un robot que sabe perfectamente cómo reaccionar ante cualquier situación que implique dar un paso avante en la conquista de una fémina, y ya lo hace no por las mieles que ella le ofrece, sino por lo irónicamente amargo del sinsabor de su banal victoria. Vive para ganar batallas, y vaya si las ha ganado, pero no tiene idea de lo que significa ganar una guerra; nunca va a más, nunca va a menos. La tengo, no la tengo. ¿Y los matices? Bien gracias. Sobran, son paja. Pero la triste realidad es que los humanos somos seres que gustamos e incluso necesitamos de esos matices; nuestra evidente imperfección provoca que distemos de acomodarnos a los eventos absolutos. Es entonces cuando el casanova se cansa de tener todo y no tener nada al mismo tiempo, por lo que intenta vivir esos matices hasta ahora inéditos en la historia de su vida. Y, obviamente, considera que es una tarea considerablemente sencilla de realizar. Así que decide visitar una vez más cada uno de sus condominios y elegir entonces a aquellas afortunadas mujeres que llevarán la batuta en la delicada empresa de dotar su vida de imperfecciones. Pasa con una y pasa con otra para sólo terminar pasando de la una y de la otra. Se le acaban las opciones, digo, los condominios, y hasta ahora no ha salido nada. Lo cierto es que a nuestro rompecorazones le gustaría saber cómo o qué es un matiz, porque entre tantas y tantas mujeres está seguro de que ya se debió haber topado con alguno y tal vez nunca se enteró de ello. Como es un hombre lleno de determinación, decide dar una segunda ronda a los condominios, seguro de que ahora sí encontrará un matiz. Como buen 'lover boy', se sabe capaz de obtener siempre lo que busca, siempre y cuando esto tenga que obtenerlo de una mujer, pero en esta ocasión cero patatero; na´de na´. Ni con una, ni con dos, ni con tres vueltas. Su situación es tan frustrante y desconcertante que empieza a descuidar sus dominios, hasta que ya no le queda nada. Sus condominios están más solos que una tienda de electrónica en Somalia. Llega el día de la ineludible resignación y, aún con el recientemente adquirido conocimiento del hecho de que no puede obtener todo lo que quiera de una mujer, decide seguir haciendo eso que mejor saber hacer. Pronto sus condominios están llenos y fulgurantes de nuevo y, en cierta forma, se siente satisfecho. Pero, ¡ay que vida tan injusta! ¡Ya no sirve el elevador! Y todos sabemos que un corazón de condominio con el elevador descompuesto no sirve de nada. Así, súbitamente, todo él se quedó igual que sus condominios: solo y vacío. Así de inadvertida es &lt;i style=""&gt;“la soledad del Talión”&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;         &lt;/span&gt;            Nos quedamos con estos tres nuevos tipos de soledad. Espero que hayan disfrutado esta segunda parte del catálogo tanto como la primera. Sepan que es para mí un placer el recibirlos entre mis letras y mis intenciones (que las tengo). Disfruto de pensar que se llegan a identificar, al menos en parte, con uno, con varios o con todos los tipos de soledad que he venido desarrollando; les puedo garantizar que yo he vivido y sufrido al menos un poco de cada uno, así que por solidaridad no quedará pendiente asignatura alguna. No pierdan la fe, que seguro llegará la tercera parte del catálogo, que no la última.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22280602-900295218404644666?l=sstilo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sstilo.blogspot.com/feeds/900295218404644666/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22280602&amp;postID=900295218404644666' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/900295218404644666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/900295218404644666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sstilo.blogspot.com/2007/09/el-catlogo-de-la-soledad-2.html' title='El catálogo de la soledad 2'/><author><name>SStilo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06985061272771759590</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/ScxIm3qmD3I/AAAAAAAAABw/VpfXvmco5dc/S220/yo.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22280602.post-2859349805080435232</id><published>2007-08-09T01:03:00.000-05:00</published><updated>2007-08-09T01:04:35.006-05:00</updated><title type='text'>El catálogo de la soledad 2</title><content type='html'>¡Ya mero viene, ya mero!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hang there, baby!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22280602-2859349805080435232?l=sstilo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sstilo.blogspot.com/feeds/2859349805080435232/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22280602&amp;postID=2859349805080435232' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/2859349805080435232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/2859349805080435232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sstilo.blogspot.com/2007/08/el-catlogo-de-la-soledad-2.html' title='El catálogo de la soledad 2'/><author><name>SStilo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06985061272771759590</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/ScxIm3qmD3I/AAAAAAAAABw/VpfXvmco5dc/S220/yo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22280602.post-116484296982043237</id><published>2006-11-29T17:21:00.000-06:00</published><updated>2006-11-29T17:29:29.833-06:00</updated><title type='text'>Hasta que muera...</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;…de ella es mejor no hablar. Al menos no cuando la tenemos orbitando con acechanza cerca de nuestras vidas, ya sea en el pasado tormentoso, en el presente frenético ó en el futuro incierto. Sí, es mejor no hablar de ella. Si en un arranque de coraje y voluntad con cierto dejo de masoquismo decidimos nombrarla, que sea al menos para enfrentarla, para darle sentido. Ella aparece sólo en un apenas perceptible lapso, y es tan intensa, tan intensa… tan inmisericorde. Claro, sabe que tiene que ser así. Después de todo es su trabajo. Del recuerdo también vive, y tiene que aprovechar ese pequeño espacio que le otorgó la existencia porque, después, de ella nada, nunca más. Conoce la superioridad de su némesis eterna; bendita ó maldita, a ella le da igual, pues la sabe su acérrima e invencible rival. Tú (ella) nunca vencerás, nunca te impondrás, pues por Su mandato un día perecerás, y ese día, que seguro llegará, será tu tumba, tu final, tu gran ironía mortal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22280602-116484296982043237?l=sstilo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sstilo.blogspot.com/feeds/116484296982043237/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22280602&amp;postID=116484296982043237' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/116484296982043237'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/116484296982043237'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sstilo.blogspot.com/2006/11/hasta-que-muera.html' title='Hasta que muera...'/><author><name>SStilo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06985061272771759590</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/ScxIm3qmD3I/AAAAAAAAABw/VpfXvmco5dc/S220/yo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22280602.post-114597803747990950</id><published>2006-04-25T09:46:00.000-05:00</published><updated>2006-04-25T12:09:15.850-05:00</updated><title type='text'>Carta misionera</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i style=""&gt;Nota previa: Estimado lector. Esta carta está específicamente dirigida a aquellos con quienes compartí una Semana Santa misionera en Oaxaca, y muchos de los elementos de la misma son relacionados a esta aventura. Aún así, dichos elementos pueden llegar a ser perfectamente comprensibles, por lo que te invito a leerla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i style=""&gt;Por último, también te invito a la prudencia. No publico la carta en este espacio en concreto como expresión ideológica (aunque sí tengo las convicciones que aquí expreso), sino que mis pretensiones son meramente literarias. Por supuesto, los comentarios y críticas en cualquier sentido (ya sea literario, ideológico o de cualquier otra índole) son siempre bien recibidos y, como siempre, respectivamente contestados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que lo disfrutes.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Amigos,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hoy seguimos caminando después de la larga travesía. Nuestro lecho nocturno es más suave que el ríspido suelo amortizado por un par de cobijas o que los inquietos y ruidosos resortes de un modesto catre; la calidez de nuestras regaderas son lluvia placentera y no azotes gélidos en la espalda; somos comensales del gran banquete diario de nuestra mesa con sazón familiar y no mártires que empujan al estómago lo que parece ser una póstuma gallina desplumada; las aguas frescas y los elíxires frutales nos renuevan de las inclemencias de la radiante estrella en lugar de sufrir hasta las lágrimas por la viscosidad del maíz con frijoles y pipián con el que otros se deleitan en ocasiones especiales. Nuestros recorridos van acompañados de música y aire acondicionado y no de nuestros viejos tenis y la ferocidad de nuestras rodillas malacostumbradas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sí, nuestro camino parece más acogedor, más ad hoc a nuestro estilo de vida cotidiano. Todos nos dimos cuenta de que estábamos en casa al regresar después de diez lunas y encontrarnos con una cama de aquellas que, al final, ya ni extrañábamos. Volvimos al hogar. ¡Vaya sensación de alivio!, gracias Señor por conservar nuestro baño igual que el día en que nos marchamos. ¡Ah!, mi programa de TV favorito, mi partido de fútbol, mis sobrinos, mis amigos, mi familia. ¡Mi computadora! Y, válgame el Señor, ¡mi oficina!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Desgraciadamente, a diferencia del confort espiritual, el confort material tiene un precio muy alto: la relajación. Qué diferente es levantarse “con Jesús en la boca” y no “con el Jesús en la boca”, o acostarse con un “gracias Dios mío por un día más” y no con el “gracias Dios mío porque se acabó un día más”. Que sencillo fue entregarse en cuerpo y alma a la gente y a nuestra misión. “¡Pásele, misionero! Motivación incluida y garantizada o le devolvemos sus pecados.”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Cualquiera que sea nuestra situación, insisto, seguimos caminando. Tal vez sobre distintas veredas que nos llevan a distintas situaciones, pero no a distintos lugares. Vayas por donde vayas aquí hay de dos sopas: o cantas aleluya o ay, ay, ay, ay canta y no llores. Por supuesto, para todo hay atajos y puede ser bueno tomarlos, pero tampoco es que tengamos mucha prisa por regresar el barro a donde pertenece.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hoy, amiga y amigo misionero, caminamos por la vereda más escabrosa. ¡Ah, cómo no! No me discutas porque estoy seguro de que es así. Con la camita que nos descansa, la comida que nos gusta, la música que nos deleita y la televisión que nos atonta, perdemos la sensibilidad a la realidad, a esa verdad trascendental para la que existimos. Esos que dicen que la principal incógnita de la humanidad es “para qué existimos” o se hacen tarugos o definitivamente lo son. Lo difícil no es conocer nuestro fin sino las veredas que hay que tomar para llegar a él. Y vaya que con tanto confort a nuestro alrededor es complicado elegir las vías correctas. Después de ver las desgracias de aquellos humildes mazatecos, no pudimos evitar sentirnos afortunados, pero créanme que ellos nos llevan buena ventaja. Así que no hay que apretar el paso, sino llevarlo constante por el camino correcto. ¿Que ya te tropezaste?, pues no seas tarugo, levántate y anda que los pies Él jamás los corta mientras tengamos el deseo de conservarlos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No me malinterpreten. Esto es, en principio, un ensayo de autocrítica, pero me sé hijo de Dios al igual que ustedes y estoy consciente ese gran valor nuestro llamado igualdad (en las buenas y en las malas, pero nunca para mal).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Me despido, pues, con la oración de la amistad incondicional, de la disponibilidad constante en el arduo esfuerzo de la caridad y del deseo de volverlos a ver temprano (en un agradable reencuentro), tarde (en la consolidación de esa amistad) y siempre (en compañía del que todo lo puede).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Juan Alberto Barragán B.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22280602-114597803747990950?l=sstilo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sstilo.blogspot.com/feeds/114597803747990950/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22280602&amp;postID=114597803747990950' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/114597803747990950'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/114597803747990950'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sstilo.blogspot.com/2006/04/carta-misionera.html' title='Carta misionera'/><author><name>SStilo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06985061272771759590</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/ScxIm3qmD3I/AAAAAAAAABw/VpfXvmco5dc/S220/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22280602.post-114003454422560958</id><published>2006-02-15T14:09:00.000-06:00</published><updated>2006-02-15T20:36:34.833-06:00</updated><title type='text'>El catálogo de la soledad 1</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Parece tan claro, tan obvio. Al hombre, si algo le asusta, es la soledad. Esa sensación insípida de penumbra social y afectiva. La soledad es justa, no discrimina, a todos nos pega tarde, temprano o siempre. Pero no es igualitaria. Unos sufren más que otros y por distintos motivos. El fatídico miedo a morir en vida en función de lo que se venera y anhela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Vamos paso a paso y analicemos algunos de los incontables tipos de soledad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Primero está &lt;b&gt;la soledad del materialista y superficial&lt;/b&gt;. La de aquel que sufre porque no tiene quién le admire o le reconozca su carro último modelo, sus relatos de viajes llenos de opulencia por Europa y su ropa estampada con esos enormes y reconocidos logotipos de prestigiadas marcas extranjeras: versánchez, dulces&amp;gabanes, armando extraordinario, luís burlón, jefazo y tantas más. Y como ahora mismo se me ocurrió adjudicar un calificativo a cada tipo de soledad, a esta le pondremos &lt;i&gt;“la soledad patética”&lt;/i&gt;.  La más sencilla o, si acaso, la menos complicada de curarse, ya que poco depende de los demás y no requiere más que voluntad y poco más de dos dedos de frente para solventarla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Después tenemos &lt;b&gt;la soledad del amigo del pueblo&lt;/b&gt;. Ese que le encanta que su teléfono suene todo el día, que cuando se conecte a Internet no paren los saludos por el “Messenger” y su correo electrónico rompa todas las marcas al recibir más correos personales que “cadenitas”. El que llega al antro y parece reina de carnaval en plena caravana, saludando y abrazando a todo mundo y saltando de mesa en mesa. ¡Pobre amigo del pueblo! Apenas pasan sus quince minutos de fama y ya no suena su teléfono, en su correo sólo quedan “cadenitas” y, para colmo, ni siquiera se consiguió una novia cuando pudo. Termina volviéndose adicto a la popularidad; cuando la pierde, la ansiedad es insoportable y, para compensar, levanta el teléfono y a veinte pesos más IVA por minuto conoce a Jenny (“¡Esta es bien zorra!”), a Jorge (“¡jaja, inshi wey borracho y desmadroso!”), a Diana (“Como que le gusto… o ¿no?”) y a Fermín (“¡Me mata de la risa este cabrón!”). Cuando llega el recibo telefónico, considera seriamente cambiar su vicio por la heroína. Esta es &lt;i&gt;“la soledad llamarada de petate”&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Analicemos ahora &lt;b&gt;la soledad del amigo cibernético&lt;/b&gt;. Su computadora Pentium de última generación y su Internet de banda ancha le permite explorar hasta los más recónditos rincones de la red, desde su correo electrónico hasta los blogs más insulsos. Este personaje es sumamente popular, pero en el Messenger y otros foros del Internet. Es un tipo de cuidado, no querrías meterte con alguien que puede bombardear tu correo y atascar de virus tu computadora hasta reventar tu tarjeta madre y, por si fuera poco, es un verdadero rompecorazones que tiene novias por todos lados; una en Holanda, otra en Suecia, otra en Portugal, no podía faltar una en Japón (esta, por supuesto, usa web cam) y está haciendo sus labores para conseguirse una en Mozambique. Su cuarto es su santuario y fortaleza; entre esas cuatro paredes se protege del mundo exterior. Eligió la píldora azul. En una ocasión, a las cuatro de la mañana y sin servicio a domicilio disponible, emprendió la gran aventura al OXXO más cercano (a poco menos de dos cuadras de su casa) y se topó con la cajera más simpática de las tiendas de autoservicio y, aunque está lejos de igualar la belleza de su novia en Japón, huele bien y tiene anchura, altura y profundidad. Lástima, la cajera además carece de la disposición de la japonesa. Al regresar a su fortaleza se da cuenta de que &lt;st1:personname productid="la M￡trix" st="on"&gt;la Mátrix&lt;/st1:PersonName&gt; no es perfecta. Tal es &lt;i&gt;“la cibersoledad”&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Seguimos con &lt;b&gt;la soledad de aquel al que le gusta estar solo&lt;/b&gt;. No nos engañemos, el nombre es una falacia al igual que la voluntad del que la sufre. Aislado de la sociedad por convicción. Maestro implacable del Xbox y dominador absoluto de la programación de Canal 5 y MTV. De repente, un libro cae bien y, si tiene suerte, le siguen otros cuatro por mes. Este singular personaje se jacta de su perfecta autosuficiencia, aunque papi y mami lo consienten hasta el cansancio. Después de ver tanta camaradería preparatoriana con finales felices y románticos en las películas nocturnas de Canal 5, decide conquistar el mundo o, por lo menos, hacer algunos amigos. Para su mala fortuna, al amigo ermitaño ya se le cataloga como “raro” o, en el mejor de los casos, como “extravagante”, y algunos aseveran que sufrió humillantes experimentos en un encuentro cercano del primer tipo con los extraterrestres ojones que promociona Jaime Mausán, causa de su extraño comportamiento. Entonces este solitario personaje se da cuenta, al ver “Enchúlame &lt;st1:personname productid="la M￡quina" st="on"&gt;la  Máquina&lt;/st1:PersonName&gt;” por MTV, que necesita un superautomóvil para impresionar a aquellos que él ya llama sus “amigos” y así lo acepten en su hermético círculo social. Pero claaaaaro, ¡se necesita billete!, ¡lana!, ¡marmaja!, y papi y mami no están por la labor de comprarle un Golf GTI, y menos después de gastar tanto en su flamante Xbox 360 totalmente equipado, por lo que tendrá que conformarse con el bochito modelo ‘79 que papi estaba a punto de vender. Nada parece funcionar. El solitario ermitaño se convence una vez más de que la soledad es el camino que voluntariamente eligió y ahora hasta tiene bocho para recorrerlo. Esta es &lt;i&gt;“la soledad masoquista”&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Hoy hasta aquí llegamos. Si cabes en alguno de los diversos tipos de soledad presentados en esta primera parte del catálogo, te pido una sincera disculpa, ya que no incluyo soluciones. La siguiente ocasión analizaremos otros tipos un poco más intensos, que merecen especial atención.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22280602-114003454422560958?l=sstilo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sstilo.blogspot.com/feeds/114003454422560958/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22280602&amp;postID=114003454422560958' title='24 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/114003454422560958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/114003454422560958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sstilo.blogspot.com/2006/02/el-catlogo-de-la-soledad-1.html' title='El catálogo de la soledad 1'/><author><name>SStilo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06985061272771759590</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/ScxIm3qmD3I/AAAAAAAAABw/VpfXvmco5dc/S220/yo.jpg'/></author><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-22280602.post-113962733238674793</id><published>2006-02-10T21:06:00.000-06:00</published><updated>2006-02-10T21:56:37.510-06:00</updated><title type='text'>En "construcción".</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Aquí no hay nada importante... ni siquiera nimiedades. Vuelve después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(dicen por ahí que este sitio está en construcción... ¿?) &lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4222/2265/1600/Aqu??"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4222/2265/320/Aqu%3F%3F%20no%20hay%20nada.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/22280602-113962733238674793?l=sstilo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sstilo.blogspot.com/feeds/113962733238674793/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=22280602&amp;postID=113962733238674793' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/113962733238674793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/22280602/posts/default/113962733238674793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sstilo.blogspot.com/2006/02/en-construccin.html' title='En &quot;construcción&quot;.'/><author><name>SStilo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06985061272771759590</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_tNfeAEhl2Ek/ScxIm3qmD3I/AAAAAAAAABw/VpfXvmco5dc/S220/yo.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry></feed>
